lunes, 8 de diciembre de 2008

Mi confrontación con la docencia

Buen día:
Mi profesión de origen es Médico Cirujano General. Cuando cursaba el segundo año de la carrera una maestra de la preparatoria donde estudié me comentó que hacía falta un maestro de biología, fui a hablar con el director y me dio el puesto. Un día antes de presentarme a dar mi primera clase le comenté a la maestra que me había recomendado que sentía pánico de enfrentarme a los muchachos y ella me dijo sencillamente “prepara tus clases y revisa las tareas que encargues, si planeas te evitarás problemas”. Con esta lección emprendí mi labor docente y fue en el nivel medio superior, con alumnos casi de mi edad. Oré antes de entrar al salón de clases, sentía que la voz me temblaba y quería salir corriendo. Al principio si hicieron algunos comentarios de mal gusto, pero los fui superando poco a poco. La primera semana fue la más difícil y estresante, después las cosas fueron mejorando. Al final me gané el afecto y respeto de la mayoría.
Hace 21 años ingresé al CBTis 103, de Cd. Madero, Tam. Y fue ahí donde empecé a escuchar terminología que nunca había manejado, por ejemplo: desarrollar los objetivos de acuerdo a la taxonomía de Bloom, el programa sintético y el desarrollado, el plan de clase en un formato especial y sobre todo la figura del pedagogo.
Al empezar a comprender los tecnicismos, me di cuenta de que, yo hacía muchas de las cosas que me pedían en el CBTis pero no sabía como se llamaban, unas las hacía por repetición, otras por sentido común y algunas por sugerencia de la escuela en la que trabajaba antes y los consejos de la maestra. De 1990-1992 cursé la maestría en educación.
Siempre me ha gustado dar clases, he apoyado en diferentes puestos administrativos pero definitivamente lo que más me gusta es estar frente a grupo. Actualmente me muevo como pez en el agua dentro del aula. Desde hace 8 años apoyo con “escuela para padres”, así, que me ha tocado ver las dos caras de la moneda. Los y las jóvenes son entusiastas, altruistas, generosos, etc. pero la gran mayoría carece de metas claras, de planes a corto y mediano plazo y de herramientas que les permitan defenderse y enfrentar las adversidades. Por todo esto docentes y padres debemos formar un frente común, el trabajo en equipo es el combustible que necesitamos para apoyarlos.
Me encuentro ex – alumnos por dondequiera que voy, sus hijos sus hijos ahora son mis alumnos. Ellos me saludan, saludan a mi familia y, algunas veces, les hacen algún comentario bueno sobre mí, creo que ese pequeño reconocimiento es más valioso que cualquier otro.
En el 2003 me operaron en el Instituto nacional de Cancerología, ubicado la ciudad de México, por un cáncer de mama. Cuando salí de la cirugía y estaba en la sala de recuperación, noté que un doctor era muy atento conmigo. ¡Era un ex – alumno!. Ya se imaginarán la emoción. Eso no lo compra master card.
Tengo 21 años de servicio en el CBTis, 25 de ser maestra, 48 de edad y se siguen quedando alumnos en el camino. Algunas veces ni siquiera los detectamos. En el CBTis, un alumno se mojó con gasolina y se prendió fuego frente a todos sus compañeros. Ninguno de sus maestros nos percatamos de lo que estaba viviendo ese joven. ¿Qué podemos hacer por esos muchachos?, ¿Cómo detectarlos a tiempo entre tanta algarabía? Insisto en que un factor muy importante, son los padres y madres de familia.
Para empezar, la tarea que tenemos por delante, como docentes, es motivar e interesar a las y los jóvenes, mirarlos como personas, con vidas complejas pero con un gran potencial si se les ofrecen ciertas condiciones en su comunidad escolar, involucrarlos de forma participativa en su aprendizaje y en la gestión de su entorno escolar; mantener informadas a las familias en los asuntos educativos y convocarlos para realizar tareas conjuntas a favor de los jóvenes.
Un saludo.

1 comentario:

Eulalio dijo...

Hola Norma es muy emotivo tu relato, hablas de situaciones tanto personales como ajenas con mucha claridad y yo al igual que tu estoy orgullosode la labor que he desarrollado por 27 años y tu por 21, creo que estamos en la misma sintonía, somos concientes que el estar en una constante superación nos permitirá apoyar más nuestros jóvenes estudiantes.
Un afectuoso saludo
Eulalio Mar